El Ego Es El Enemigo <CERTIFIED • Tutorial>

Aris no perdió el concurso contra otro escultor; perdió contra sí mismo. Mientras sus rivales habían pasado meses estudiando el terreno y colaborando con ingenieros, Aris había pasado meses alimentando su imagen.

El día de la revelación, la plaza estaba llena. Cuando retiraron la tela, la multitud guardó silencio. No era un silencio de asombro, sino de confusión. La estatua, cargada de detalles innecesarios y adornos que solo buscaban demostrar la habilidad de Aris, carecía de alma. Pero lo peor fue técnico: Aris, cegado por su arrogancia, no había calculado el peso de la base dorada. El ego es el enemigo

Bajo el sol del mediodía, el mármol cedió. Una grieta recorrió la figura y la estatua se desplomó, reduciéndose a escombros antes de que el Rey pudiera decir una palabra. Aris no perdió el concurso contra otro escultor;

En el corazón de la antigua Grecia, un joven escultor llamado Aris era conocido por su técnica impecable. Sus estatuas parecían respirar, y el mármol, bajo su cincel, se volvía seda. Sin embargo, Aris tenía un visitante constante en su taller: su propio ego. Cuando retiraron la tela, la multitud guardó silencio

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